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Quiénes somos

Somos María y  Lucio, una pareja con un proyecto común: La Lejuca, una ganadería agroecológica de pasto en la alta montaña del valle de Campoo. Producimos carne 100% de pasto de raza tudanca, un producto de temporada sólo disponible desde primavera hasta principios de otoño. Nuestros animales se crían en extensivo sin ningún tipo de piensos en su alimentación para reducir la huella de carbono e hídrica y defender un modelo de ganadería regenerativa en Cantabria.

Defendemos un modelo de manejo basado principalmente en el acceso a tierras comunales (pastizales y puertos de montaña) para poner en valor lógicas no extractivistas. Somos plenamente conscientes de que comer sano no tiene que ser un lujo, sino que ha de ser un derecho, por eso comercializamos nuestro producto a un precio justo. Apostamos por la disminución de intermediarios especulativos para llegar a las personas y contribuir a crear un comercio cercano y de calidad.

María Montesino es socióloga, investigadora y productora agroecológica Entre el año 2005 y 2015 regenta, junto a su familia, el restaurante La Casa de Fresno en Fresno del Río (Campoo de Enmedio). Durante esta época, apuesta por las jornadas gastronómicas de la vaca tudanca, recupera una cocina slow y trabaja con productos de mercado y temporada.

 

Actualmente se encuentra finalizando su tesis doctoral sobre nuevas ruralidades, procesos participativos y patrimonio cultural inmaterial en la Universidad del País Vasco. Coordinadora de La Ortiga Colectiva, una asociación cultural que explora las distintas conexiones entre la cultura comunitaria, las ruralidades y la transición ecosocial. 

Su trabajo se basa en el diálogo de saberes académico y campesino, explorando conexiones entre distintas disciplinas para potenciar las comunidades de aprendizaje y práctica desde el medio rural.

 

Lucio González es Técnico Superior en Gestión Forestal y del Medio Natural. Desde temprana edad, ayuda en el manejo de la ganadería familiar, con más de 50 años de trayectoria. Hace más de quince años que se puso al frente de la misma, trabajando especialmente en la recría de terneras para aumentar el número de vacas nodrizas en la explotación.

 

Contribuyó a mejorar las vacas madres, en número y en productividad, introdujo sementales seleccionados para mejorar la recría y comenzó a trabajar con un número importante de vacas rústicas de la raza autóctona de Cantabria, la tudanca.

 

Su apuesta principal se basa en la producción de carne de pasto de vaca tudanca. Posteriormente, decide convertir su ganadería convencional a ecológica. En primer lugar, porque su manejo ya cumplía con todas las pautas de esta producción en ecológico. Además de su voluntad por recuperar un modelo de ganadería tradicional que implique una relación cercana con el consumidor, precios justos a ambos lados de la cadena y la creación de redes de consumo local ecológico.

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